El 2 de septiembre de 1989 en horas de la madrugada un fuerte sonido aturdió a la población bogotana. El grito y llanto de las personas que estuvieron cerca del atroz evento fueron sonidos que nadie ha podido olvidar, una bomba llena de dinamita había explotado en las instalaciones de la sede del diario El Espectador.

En Colombia reinaba el terror que se había apoderado completamente de las calles, nadie se sentía seguro en sus hogares ni en sus lugares de trabajo, pues el famoso narcoterrorista Pablo Escobar le había declarado la guerra al estado colombiano, pero nadie nunca se imagino las cosas capaces que podría hacer este capo del cartel de Medellín.

Todo empezó cuando el entonces director del diario, Guilermo Cano Isaza, empezó a seguirle la pista al narcotráfico y encontró una noticia que en 1976 habían publicado y donde aparecía un nombre muy popular en ese entonces acusado de narcotráfico en la ciudad de Itagui. Después de ver esta noticia que estaba en los archivos del diario, Guillermo Cano decide publicar este descubrimiento donde la cara de Pablo Escobar aparecía en primera plana.

Desde ese momento, empieza una verdadera guerra del diario con el enemigo número uno del estado, pero esta terrible pelea terminó de la peor forma posible: Guillermo Cano es masacrado por sicarios de Pablo escobar en 1986 cuando salía de la sede del diario a eso de las 7 de la noche.

Pero así no termino la historia, ya que tres años después ocurrió uno de los eventos que marcaron la historia de los colombianos y que sigue teniendo gran valor para olvidar a Pablo Escobar.

A eso de las 11 de la noche llega un furgón a la sede del espectador diciendo que tiene fallas técnicas para arrancar el vehículo, así que dos personas que iban en el vehículo preguntaron que si podían entrar el furgon hasta el interior de las instalaciones, pero esta petición fue rechazada, en cambio, los celadores ayudaron a empujar el vehículo hasta el lado sur del edificio y lo dejaron en una parte del terreno del Espectador que funcionaba como estación de gasolina. El vehículo permaneció en este lugar hasta las 6 43 am, cuando estalló con una alta cantidad de dinamita que albergaba en su interior.

Esto afecto gran cantidad de las instalaciones del Espectador dañando su infraestructura y gran cantidad de maquinas de impresión, además que muchos de sus empleados fueron afectados por la bomba. Sin embargo, el diario no se rindió y publicó un titular diciendo «….Seguimos adelante» donde anunciaba que no iba a parar su lucha en contra del narcotráfico.

Y al día de hoy, este diario es uno de los más leídos y respetados en Colombia, pues a pesar de las adversidades no bajo la guardia en ningún momento y solo se enfocó de informar realmente a los colombianos y a ser un ejemplo de que nadie nos puede callar.

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