Imagen tomada de La Prensa

El proyecto sugerido por  Iván Duque  tiene por objetivo mejorar la capacidad productiva en la  industria creativa en Colombia. Pero resulta que este tipo de intervenciones jurídicas podría hacer difícil la coordinación de las entidades y herramientas existentes y al igual que el acompañamiento efectivo a los emprendedores. Por ello este tipo de intervenciones jurídicas tendría los típicos defectos que pone  dificultad para la inversión pública.

  1. La definición de Economía Naranja o creativa es demasiado amplia como para generar herramienta de política que efectivamente sirva. Según Duque “la economía creativa comprende los sectores como la arquitectura, las artes visuales y escénicas, las artesanías, el cine, el diseño, el editorial, la investigación y desarrollo, los juegos y juguetes, la moda, la música, la publicidad, el software, la televisión (TV), la radio y los videojuegos.”
  2. Sugerir una nueva instancia como el Consejo Nacional de la Economía Naranja es una falta de creatividad misma. No es claro cómo se va articular con instancias preexistentes. como el  “Consejo Nacional de la artes y la cultura en cinematografía (Ley8147/2003)”
  3. No se deja claro el uso de los recursos y sistema de beneficios para los creativos. 
  4. No es claro que cambiaría la oferta actual de ProExport para los “sectores” incluidos en la economía naranja. 
  5.  MICOS – Mercados integrados de contenidos originales (MICOS)  Con esto se está sugiriendo que el gobierno colombiano va a crear cree con dineros  públicos una plataforma como las que ya están funcionando para el intercambio de contenidos.  https://www.outsource2india.com/. o también otro ejemplo es  http://www.bogotamusicmarket.com/ de la Cámara Comercio de Bogotá.

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