La Corte no tuvo en cuenta la primacía material de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en su fallo sobre el consumo de drogas y alcohol en lugares públicos

La Corte no tuvo en cuenta la primacía material de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en su fallo sobre el consumo de drogas y alcohol en lugares públicos

* Jean Carlo Mejía Azuero. PhD es Profesor titular e investigador de la Universidad Católica de Colombia y Profesor de Derechos Humanos.

En el caso de la reciente sentencia de la Corte Constitucional sobre dos normas del Código Nacional de Policía y Convivencia Ciudadana que permitían sancionar administrativamente el consumo de sustancias psicoactivas y alcohol en lugares públicos; entendiendo además el desarrollo de la libre personalidad y demás libertades que tenemos los seres humanos como manifestación de nuestra dignidad, consagradas constitucionalmente y en instrumentos internacionales, me preguntó: ¿En dónde quedan en la ponderación o aplicación del principio de proporcionalidad por parte de los magistrados del Tribunal Constitucional los derechos de niños, niñas y adolescentes a disfrutar libres de cualquier afectación estos ambientes públicos y a no ser influenciados a consumir en lugares precisamente destinados al desarrollo de iguales derechos, libertades y garantías que tienen los consumidores de drogas y alcohol?

Un juez de la jurisdicción constitucional debe en cualquier instancia y rama preservar en los criterios de ponderación o aplicación del principio de proporcionalidad los derechos de la población más vulnerable, que requiere del mejor ejemplo y además de un ambiente no hostil para su correcto desarrollo. Así además está previsto en el derecho internacional de los derechos humanos especialmente en la Convención de 1989 sobre los derechos de los niños.

En mi sentir socio jurídico sí bien es cierto que el Estado no puede fijarle a nadie un proyecto de vida, también es cierto que el Estado debe preservar derechos, libertades y garantías de los infantes y adolescentes que están definiendo su carácter y requieren de un entorno sano.

La misma Corte Constitucional en múltiples fallos ha defendido y resaltado los derechos de los niños. Un grupo de personas adultas o incluso otros adolescentes consumiendo licor o drogas en parques y otros sitios públicos si alteran per se, la convivencia y la tranquilidad, alejan a muchas personas de sitios públicos bien sea por prejuicios, miedo o repudio, lo cual debería ser objeto de una regulación especial no necesariamente sancionatoria.

Pero también es cierto que el Código Nacional de Policía careció en su estructuración de una visión preventiva, es más se sustenta en una concepción un tanto peligrosista y sancionatoria, carente del «garantizamos» propio de un estado social de derecho, por ello ha sido tantas veces demandado y varios artículos además de los que sustentan está columna declarados inconstitucionales.

El Código Nacional de Policía y Convivencia Ciudadana no fue fruto de un diálogo amplio, tampoco el entonces proyecto de ley fue revisado por la comunidad no policial ni llevado a debates académicos para generar consensos y diálogos sobre la actividad de Policía, esto fue constatado incluso con varios altos mandos institucionales. Todo el diálogo fue interno a través de mesas de trabajo.

En conclusión la Corte si bien parte de la aplicación de precedentes sobre el derecho al libre desarrollo de la personalidad de los consumidores habituales o casuales de drogas y alcohol y la concepción de que esta actividad en sí misma no entraña la afectación a la convivencia ciudadana y que por tanto su sanción resulta desproporcionada, obvio la supremacía de los derechos, libertades y garantías de los niños , niñas y adolescentes que per se si se ven afectados y compelidos a abandonar lugares que son diseñados para el desarrollo integral de proyectos de vida.

Finalmente es cierto que las medidas sancionatorias, especialmente multas en estas circunstancias en donde la salud pública se encuentra en el epicentro de la discusión se observa como desproporcionada, pero eso corresponde a otra discusión sobre la forma en como se construye política pública en materia de seguridad en Colombia.

Sin margen de movilidad

Sin margen de movilidad

El régimen de Maduro se encuentra contra las cuerdas y a punto de ser tirado a la lona, lo que no quiere significar que este todavía derrotado, como sí lo esta en términos estratégicos el proyecto castro – chavista y el mentado socialismo del siglo XXI que ha sembrado por todo el continente un miedo que se ha traducido en notoria agresividad; el combustible preferido de muchos políticos en el contexto actual de los nacionalismos patrioteros.

Habrá entonces que decirse que la polarización no es una enfermedad exclusivamente colombiana pues estamos en medio de una nueva guerra fría y múltiples elementos geoeconómicos y geoestratégicos que se mimetizan en discursos con alta carga ideológica.

Los medios utilizados por un régimen sustentado en la criminalidad han desdibujado cualquier finalidad “altruista” y la comunidad internacional lo sabe.

El concierto Venezuela Aid Live se ha convertido en el escenario principal para dejar a Maduro y sus cómplices expuestos ante la comunidad internacional y sin margen de movilidad por las siguientes razones:

1. Un buen número de estados reconocen como presidente transitorio al valiente juan Guaidó y en torno a su figura se ha movido una esperanza no solo venezolana sino regional. Se espera que la ayuda humanitaria sea recibida en la frontera por el propio presidente interino.

2. Si bien es cierto la oposición venezolana no ha estado jamás unida, amén a sus propios intereses, el nombre del joven ingeniero se ha convertido en un punto de encuentro, en un ariete que no está siendo desaprovechado.

Maduro no se atrevería a tocar a Guaidó pues ni sus más fervorosos aliados estarían dispuestos a respaldar tal acción. Todos los ojos están puestos en estos días en el concierto y la llegada de ayuda humanitaria.

3. Los movimientos del régimen de Maduro son desesperados, torpes, sustentados en el miedo a perder más control social y territorial, y además con el pronunciamiento en torno a la llegada de ayuda Rusa lo único que demuestra es que el pueblo que no ha migrado forzosamente está sufriendo un drama que a través del concierto el mundo descubrirá en toda su dimensión.

4. La presión social, política, económica hacia Maduro lo está dejando sin aire; los artistas a través de la música demuestran, cómo ha sucedido en otras latitudes ( concierto de Pavarotti y sus amigos por Sarajevo, los conciertos por los pueblos africanos) que pueden ser más efectivos y eficientes que los pronunciamientos de la OEA o la ONU.

5. Maduro y sus áulicos han logrado abrir las puertas de la Corte Penal Internacional que tiene bajo estudio una situación sobre Venezuela por la comisión de crímenes de lesa humanidad.

Si en medio del contexto del concierto la ayuda humanitaria promovida por Colombia, Estados Unidos, Chile y otros aliados no es posible que llegue a sus destinatarios estaría entregándose una evidencia irrefutable a la Fiscalía de la CPI para abrir por primera vez un caso en el continente; en esta situación ni la petrodiplomacia en La Haya sería suficiente.

6. El concierto como epicentro del centro de gravedad estratégico, la unidad militar venezolana en torno al dictador, podría configurar la más grande fisura.

Cada general y coronel ubicados en la región fronteriza se encuentran claramente identificados, están siendo presionados y no pueden levantarse contra su propio pueblo, ni permitir que las milicias o el ELN ubicado en el sector, les haga la tarea sucia, responderían como mandos por acción u omisión.

Así que el Venezuela Aid Live es el punto definitivo contra Maduro y su régimen opresor. Será la música, la unión de los pueblos y los medios pacíficos los que lleven al pueblo venezolano a decir: No más Maduro, no más militares corruptos como cómplices de la Ordalía contra su propio pueblo, no más afrenta contra la humanidad.