Durante mucho tiempo el ATA declaró que sus más preciosas herramientas de trabajo eran las botas de Caucho, un sombrero alón para protegerse del sol y el preciado vehículo 4×4.

Luego con la evolución de marcas y el concepto de seguridad industrial, se suman las gafas de sol de marca, el bloqueador factor 60, y el sombrero vueltiao (icono de Colombia en el mundo).

En el campero de un buen ATA no pueden faltar bolsas plásticas, bolsas de papel y un buen marcador para la toma de muestras de tejido y de suelos, las cuales se deben llevar con mucha premura al laboratorio, aunque la mayoría de veces -siendo sinceros- quedan en el vehículo más del tiempo deseado.

Ahora, con el cambio climático, emergieron plagas como los ácaros, las bacterias y trips haciendo necesario la visión microscópica, lo que trajo al campo de juego las lupas de 10x hasta de 60x.

La evolución de la libreta de apuntes al email, los mensajes de texto y los planes de telefonía celular han hecho que la logística sea mejor, que se puedan coordinar actividades del cultivo en tiempo récord.

En los últimos 7 años primero fue el GPS, luego el teléfono inteligente y en este momento los drones empiezan a tener importancia como herramientas de trabajo, más aún en los últimos dos años cuando hemos tenido una explosión de aplicaciones móviles (apps) que se han convertido en herramientas para el agro que brindan libertad, trazabilidad y supervisión remota.

Actualmente con la velocidad en la que se está avanzando en las TIC y que irradian, todos los campos del conocimiento, los asistentes técnicos agropecuarios debemos hacer uso de la mente y saber que este músculo poderoso funciona como los paracaídas, la mente funciona cuando se abre.

Es por esto que se necesitan profesionales que acepten los retos de los sistemas de información geográfica, utilizar el análisis de imágenes NDVI, infrarrojas, infrarrojo cercano, fluorescencia de clorofila, análisis geoespaciales, big data, bases de datos etc.

Finalmente visualizo al asistente técnicos agropecuario con visores conectados a internet que tienen ayuda en tiempo real, y que muchos profesionales y agricultores ya no tengan la necesidad de estar físicamente en su cultivo, lo que cambiaría drásticamente la asistencia técnica.

En fin todos los días agradezco a Dios por haberme dado el propósito de vida de ser ingeniero agrónomo.

* ATA: Asistente Técnico Agropecuario 

Foto: Pixabay

Campo Elias Manrique Ortiz

Ingeniero Agrónomo. Experto en la obtención de arroz, con estudios en la escuela CIAT y experiencia en el mejoramiento convencional, realizando un lanzamiento de dos variedades de arroz de Colombia.
Trabajó en proyecto financiado por el Ministerio de Agricultura de Japón, JIRCAS, en el que se experimentó con arroz transgénico la tolerancia a la sequía, respondiendo a todas las evaluaciones de fenotipado bajo las reglas de bioseguridad.
Después de eso, dirigió la investigación del arroz híbrido en Argentina y la investigación sobre el descubrimiento de genes, la tolerancia a los herbicidas, la purificación femenina, etc.
En los últimos 4 años ha apoyado a ONG´s en Agroinnovación, aportando su conocimiento a la paz de Colombia, en Montes de María, María la baja, Putumayo, Tolima y haciendo consultorías Internacionales, consultorías en investigación de arroz a grandes fincas e industrias de molienda en Colombia, y ha dirigido los últimos tres años una empresa desarrollada para arroz gourmet, comenzando desde cero para obtener arroz final y funcional para los restaurantes y supermercados especializados en Colombia.
Campo Elias Manrique Ortiz