Jimena Puyo Posada, subgerente de Desarrollo y Fortalecimiento de Artesanías de Colombia habló con el periódico El Tiempo sobre los retos y diferentes innovaciones respecto a esta industria artesanal. 

“La actividad artesanal se enmarca en la economía naranja en el capítulo de Arte y patrimonio, pues los saberes ancestrales y tradicionales ligados a las artesanías hacen parte del patrimonio cultural inmaterial del país” dice Jimena Puyo Posada, subgerente de Desarrollo y Fortalecimiento de Artesanías de Colombia.

“Hay artesanos que fueron desplazados por el conflicto y tienen muchos más retos. Además de perder su espacio en su territorio, no pueden acceder de manera directa a las materias primas de su entorno para la elaboración de las artesanías, y esto las encarece. Con ellos tenemos un acompañamiento en términos de desarrollo humano, reconstrucción del tejido social, resolución de conflictos, liderazgo e identidad”.

Puyo da un ejemplo: “Una persona compra un sombrero vueltiao en la vida, dos, de pronto, si da un regalo, pero ese artesano de Tuchín, Córdoba, necesita vender todos los días, entonces hay que ayudarlo a diversificar su portafolio con la misma técnica y materiales para que tenga ingresos permanentes. Puede hacer pulseras, individuales y otro mundo de posibilidades, sin deformar el lenguaje propio de la comunidad artesanal, para que cuando alguien vea su trabajo sepa que es del grupo zenú y se preserva la tradición de la tejeduría de la caña flecha”.

Además, con Arte vivo se busca articular a los artesanos con los artistas, y esta estrategia se lanzará en Expoartesanías. Y el capítulo de Artesanías y arquitectura se abre “porque hay muchas de técnicas de construcción, acabados y accesorios artesanales, que son muy atractivos para cualquier desarrollo arquitectónico y mostraremos en la feria”.

 

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