*Coach ontológica. (c)

Fuimos ese cruce de miradas coquetas pero llenas de incertidumbre por todos los espectadores.

Fuimos aquel saludo que paso electricidad por nuestro cuerpo, algunos lo llaman magia.

Fuimos ese silencio que permitió a nuestra sinergia hablar por sí sola.

Fuimos ese ladrón con la excusa perfecta, para pensarnos de manera erótica.

Fuimos la cerveza eterna para poder seguir hablando, sin tema, pero sin querer terminar.

Fuimos esa creación de un cuento corto en nuestra mente gracias a nuestras expectativas.

Fuimos un “acompáñame a recoger mi computador” por no saber cómo decir: quiero pasar mi día contigo.

Fuimos eso prohibido según la sociedad o nuestras estructuras religiosas.

Fuimos el verano instantáneo para un invierno que nos habitada desde hace meses.

Fuimos el nivel de sodio perfecto para el mar que generábamos estando juntos.

Fuimos el flash que logró capturar ese momento de libertad dentro de nuestra propia cárcel.

Fuimos ese mensaje que tardó en escribirse 2 horas y que solo decía “te extraño”.

Fuimos la constelación idónea para lograr la alineación necesaria entre nuestros signos.

Fuimos la causalidad de la insistencia de nuestros amigos, que les causa curiosidad mi soltería.

Fuimos un carnaval de fin de semana, llegó el martes y no sabía cómo explicarle a mi moral quien fui contigo.

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¿Qué somos?

Fuimos las letras de la nueva canción para la banda, pero solo un verso, no dio para una completa.

Fuimos la ilusión de creer por destellos que éramos la respuesta del otro cuando orábamos.

Fuimos ese recado que quizás, solo quizás es lo que merecíamos, pero no era el momento de recibir.

Fuimos la detective Raquel, cuando ignoro su moral como profesional, su ética como madre y responsabilidad como ciudadana cuando arriesgo todo por el Profesor.

Fuimos la dicotomía mejor disfrazada que nuestra representación política se pudo inventar.

Fuimos ese viaje exprés al futuro, construido por la emoción del momento.

Fuimos ese “te he esperado toda mi vida” más confuso que nos pudimos generar en tu cuarto a oscuras.

Fuimos la locura del otro, yo disfrute que entraras en la madrugada y despertaras a mi lado, y en la mañana salieras corriendo como si mi papá te estuviera esperando en la puerta.

Fuimos la construcción más veloz que ha tenido nuestro municipio y sin recursos, solo 2 obreros dejando fluir.

Fuimos el desbalance esporádico de un poeta que creyó que el amor no es doloroso y que podía triunfar en un mundo con escritores lastimados.

Fuimos Toretto cuando vio nuevamente a su letty, ese miércoles a las 3:00 am.

Fuimos la emoción y pánico de un joven cuando le dice a sus padres que prefiere a los de su mismo sexo.

Fuimos el toque de Tinkerbell que todo niño sueña en su cumpleaños.

Fuimos el libro favorito del otro, pero el tiempo solo nos dio para leer el resumen y confiar en un 80% en la portada.

Fuimos la fórmula magistral para descubrir la vacuna para el Covid a tiempo, pero la luz solar nos alcanzó.

Fuimos la búsqueda intachable en Google para volver a creer en lo extraordinario.

Fuimos la optimización de una aurora boreal, que perdura en nuestra mente.

Fuimos ese deseo de llamar, pero no saber el otro lado que tan atraído se sentía.

Fuimos el consejo irreprochable de Walter Riso que nos movió como estrella fugaz sobre el universo en un solo unas horas.

Fuimos la excusa para enloquecer y disfrutar el proceso sin importar el resultado.

Fuimos el amante, que no sabíamos que necesitábamos, ese que llega como tsunami y barre con todo.

Fuimos un lote completo de chocolates Ferrero Roche que se produjo de manera especial para llenar el dolor que otros dejaron en nuestra alma.

Fuimos el grito más entonado por unos creyentes en Semana Santa.

Fuimos el resultado de aquel examen que deseamos positivo pero la patología no dio para tanto.

Fuimos la anécdota por la cual nos reiremos en unos años, cuando nos tomemos un Café frente a la Torre Eiffel.

Fuimos el versículo que toda novia quiere que su esposo le dedique en el día de su boda, quizás era del cantar de los cantares.

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Idealismo de «Amor»

Fuimos la consecuencia de no pensar y solo sentir.

Fuimos la primera copa que termino en 4 botellas de Tequila Ley Diamante y culpamos su destilación.

Fuimos el estren de emociones y dicen que eso es demasiado peligroso para dos seres imperfectos que tienen fe en su cosecha.

Fuimos dos Auras revoloteando la una con la otra porque en esta vida lograron su objetivo.

Fuimos la voz que calmó el caos del otro, quien puso mute de una manera tan sencilla como un control remoto.

Fuimos el inconsciente más consciente que pudo llegar a nuestro subconsciente, como alarma para dejarnos vivir.

Fuimos la certeza del otro para respirar un aire nuevo y eterno, aunque fuese solo en la mente.

Fuimos el veneno que paralizo nuestro bombeo, pero en esos segundos conocimos otro plano y solo por eso volvería a morir al mismo tiempo que tú.

Fuimos la exclusiva que un adorador del amor espera leer en su periódico el domingo que se desconecta de su rutina de trabajo.

Fuimos un arranque carnal que termino en una conversación responsable de dos adultos plagados de preguntas.

Fuimos la caricia tenue sobre cada una de nuestras cicatrices, aquellas que no le habíamos mostrado a nadie.

Fuimos la intermitencia divina, para saber que él, nos observa desde su misericordia.

Fuimos ese chocolate con queso en la finca que nos deja la sensación de equilibrio óptimo para continuar con nuestro propósito.

Fuimos el baile de graduación de ese par que no querían ser solo amigos pero sus padres decidían por ellos, por aquello de las diferencias sociales.

Fuimos Sendaya Coleman haciendo un acto circense maravilloso para entretener a otros mientras ella, en su interior deseaban caer y que su co estrella la rescatara.

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El arte de la desobediencia

Fuimos la mejor catarsis que pudimos provocar en el otro, para poner en retrospectiva si seguíamos en la zona de confort o quizás anhelar de manera egoísta que el otro se moviera solo.

Fuimos el futuro más inmediato y deseado y por ende no quisimos revisar nuestros pasados.

Fuimos el sonido de la lluvia en primer plano y lo placentera que fue tu compañía dándole un toque de vértigo a este caminar sin rumbo.

Fuimos esa verdad absoluta que nos funcionaba en su momento, esa verdad de enloquecer por el otro sin mirar en demasía el contexto.

Fuimos un conjunto de desastres bien armonizados, que nos dejó un vuelo.

Fuimos una fiesta de viernes, una que nos hizo bañar, perfumarnos y hasta desempolvar la mejor pinta para impresionar.

Fuimos la pregunta del millón ¿te espero o te olvido?.

Fuimos la Nitofilia más coherente, incluso daba para crear una serie, una con varias temporadas y sobra mencionar su director.

Fuimos la Bonhomía de un niño noble y feliz.

Y sí…….. FUIMOS y fue mutuo, pero quizás solo fue un corto saludo, como recordatorio de que en la otra vida te estaré esperando porque en esta no podemos tomar acción inmediata, pero en la que sigue SEREMOS y sin un final, te lo aseguro, Dios me lo susurro.

Mientras esto sucede, yo improviso hasta en mis sueños para verte, me cuesta aceptarlo, pero lo hago. Coqueteo con la información que mi intuición me envía y ello me mantiene.

El pasado, considero es uno de nuestros peores enemigos, sí así lo queremos ver. Pensar en ese alguien o en esa oportunidad que no tuvimos el coraje o valentía de arriesgarnos siempre dejara un sin sabor o un sabor neutral, pero por nuestra propia naturaleza nos encantan los extremos o demasiado dulce que nos empalaga o muy amargo que nos aterriza.

Así que no lo pienses más, vé y roba ese beso, escribe esa carta pero sobre todo envíala, renuncia a tu trabajo y haz lo que sea necesario por darle cabalidad a ese sentimiento que te permitió darte cuenta que tu monotonía debía parar. Te aseguro por experiencia propia que es mejor hablar con tus amigos y decir “recuerdo” y agradezco a un triste y pálido “quien sabe”……

Vé, ten una extraordinaria determinación y resolución ante la extrema adversidad que se nos vuelve el miedo a amar y dejarnos amar, no importa si son 10 horas, 8 meses, años o quizás él o ella sea tu ultimo amor, solo enfócate en crecer, disfrutar y sanar durante el proceso, lo demás deja que fluya.

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