Jean Carlo Mejía Azuero. PhD.
Asesor y Consultor internacional. Doctrinante.
Director General Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación UMNG

La situación laboral de USA e Inglaterra al encontrar miles de vacantes que no están siendo ocupadas por una población apta para esos puestos, esencialmente en  el sector de servicios, genera muchas reflexiones, esencialmente en términos de seguridad integral.

El mundo cambió con la pandemia y la profunda crisis social y política que estamos viviendo.

Las nuevas generaciones ya no aguantarán más empleos mal pagos, estudios interminables para salir a ganar un salario mínimo, maltrato de los jefes, poco tiempo de calidad  para sus familias y amigos.

En la era digital es claro que éticamente y con libertad también se pueden obtener ingresos para vivir bien.

Pero eso no es todo, los adultos, incluso adultos mayores, están revisando fuertemente sus hábitos postcovid (si cabe la expresión), para establecer criterios básicos para un buen vivir, pleno y saludable (wellness).

La lectura a nivel estratégico es que hoy la gente prefiere mejor calidad de vida, mucho mejor trato en sus ambientes laborales, pasar más tiempo en casa con sus familias, que en la calle en ambientes tóxicos y hostiles fruto de múltiples factores, entre ellos la ausencia de seguridad ciudadana y la impunidad.

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Las habilidades mal denominadas «blandas «, las nuevas inteligencias, entre ellas la contextual, además de los liderazgos que conecten desde el corazón y no desde  presiones, sin causa plausible, se impondrán progresivamente.

Lentamente los adictos al trabajo (workaholics) serán sometidos a una presión social, psicológica y en general emocional insuperable. Lo cual los dejará sin piso.

El efecto cascada a nivel social y económico generado por los casos de las actuales potencias se sentirá más temprano que tarde en todo el orbe; esas son algunas de las  consecuencias de un mundo globalizado pero ahora más humanizado en sus nuevos ciudadanos.

Hasta ahora estamos empezando a ver los estragos de la pandemia en la salud física y mental en nuestras sociedades. Pero este es el fin de un ciclo y el comienzo de una mejor era.

El argumento de algunos según el cual los jóvenes y adolescentes pertenecen a una generación de «cristal» , ha dejado de tener verdadera fuerza ante una realidad muy dura.

En primer lugar estos jóvenes son hijos de personas con muchos traumas y carencias no reconocidas desde su concepción, fruto de épocas de maltrato y dureza.

Aquí no se trata de buscar responsables, se trata de entender, tomar consciencia, perdonar y crecer.

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Pero también por otro lado, estos nuevos ciudadanos del mundo han venido padeciendo los más crudos efectos de la pandemia y su resiliencia se viene incrementando exponencialmente, generando nuevos enfoques por parte de los profesionales de la salud, esencialmente en términos de neurología, psiquiatría, pero también en la psicología y trabajo social.

Estas generaciones serán más fuertes que las anteriores no por su capacidad de guardarse sus traumas, sino por su capacidad de sacarlos a la luz y generar entornos más evolucionados de sanidad y espiritualidad en unión con sus familias. A esto lo denominamos el comienzo de un ciclo virtuoso de sanación.

Las actuales son generaciones más fuertes también porque son más sensibles y honestas, aunque parezca lo contrario en este estadio de turbulencias.

Lentamente estamos cambiando y dándole la cara a todos nuestros miedos sin agresividad, más desde el corazón.

Los seres humanos a pesar de estar rodeados de tantas amenazas que afectan nuestra seguridad en términos amplios,  estamos volviéndonos verdaderos guerreros de luz.

La armadura oxidada tiene que ser reemplazada por un traje que genere confianza y paz.

Así que todo ha cambiado aunque no tengamos consciencia plena ni capacidad de prospectar a veces escenarios en un futuro cercano.

Las personas volveremos a entender el placer del tiempo compartido en la célula vital de las sociedades; exigiremos mejor trato, mejores y justos salarios, empezando por el emocional, ademas de más espacios para vivir y disfrutar y no para sobrevivir; también exigiremos  unos servicios de salud más empáticos y sensibles, nuevos ambientes laborales, una educación de calidad más flexible y humana, así sea virtual.

Se están rompiendo paradigmas con una velocidad impensada hace apenas veinte años.

https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/estados-unidos-y-reino-unido-por-que-enfrentan-escasez-de-trabajadores-621533