El rendimiento es la forma en que se mide el negocio agropecuario en Latinoamérica, y se volvió una herramienta con la cual se alardea de lo buen agricultor que sé es, esta situación hace que se tenga una ambición de tener la mayor cantidad de kilogramos de producto por hectárea para poder sobresalir ante el gremio como un agricultor de otro nivel. Sin embargo, muchas veces no importan los costos en las actividades como fertilización, control de malezas, protección etc.

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Además no se tienen en cuenta que se aplican cócteles de agroquímicos con productos que cumplen la misma función. En lo referente a la nutrición, muchos agricultores son felices manteniendo muy verdes los cultivos, sin tener una herramienta de control objetiva. Otros agricultores aplican productos foliares por la gestión comercial, pero no porque realmente se necesiten en sus labores.

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En contraste, para los empresarios del agro la premisa número uno es la rentabilidad. Este enfoque mide cada actividad en forma objetiva, evaluando el aporte que hacen a la producción de utilidad. Estos agricultores tienen estómago y muchas veces aceptan lotes con menor cantidad de semilla, pero semilla con una excelente calidad; a veces aceptan tonalidades de verdes pálidas, otras veces trabajan con densidades de población bajas, logrando que las plantas sean más productivas.

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Ahora bien, llegó el momento para evaluar cuál es el rol del ATA: ¿Vamos a seguir asesorando de la manera convencional en donde prima la economía del comoditie? ¿O vamos a sugerir herramientas objetivas que ayuden a medir cada actividad del cultivo, tales como tecnologías de teledetección, termografía, seguimiento a costos en tiempo real estandarizando el tracking de actividades en bases de datos gestionables con tablets con mecanismos de captura rápida de datos?

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Invito a los asistentes técnicos a que generemos negociaciones con los empresarios del campo que nos reten a mejorar la rentabilidad y que parte de esa utilidad que se va a generar del negocio agrícola, se convierta en un ingreso extra para nosotros. Porque actualmente las multinacionales nos compensan con viajes, bonificaciones y ahorro de viáticos, a cambio de visitar los cultivos con su asesor comercial y recomendar una cuota de productos sin importar si se necesitan o no. 

Sé que generar nuevos hábitos no es fácil, pero los invito a que se unan y hagan parte de la masificación de nuevas tecnologías y en la generación de procesos, protocolos y patentes que realmente ayuden a aumentar la rentabilidad de los empresarios del agro colombiano.

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Campo Elias Manrique Ortiz

Ingeniero Agrónomo. Experto en la obtención de arroz, con estudios en la escuela CIAT y experiencia en el mejoramiento convencional, realizando un lanzamiento de dos variedades de arroz de Colombia.
Trabajó en proyecto financiado por el Ministerio de Agricultura de Japón, JIRCAS, en el que se experimentó con arroz transgénico la tolerancia a la sequía, respondiendo a todas las evaluaciones de fenotipado bajo las reglas de bioseguridad.
Después de eso, dirigió la investigación del arroz híbrido en Argentina y la investigación sobre el descubrimiento de genes, la tolerancia a los herbicidas, la purificación femenina, etc.
En los últimos 4 años ha apoyado a ONG´s en Agroinnovación, aportando su conocimiento a la paz de Colombia, en Montes de María, María la baja, Putumayo, Tolima y haciendo consultorías Internacionales, consultorías en investigación de arroz a grandes fincas e industrias de molienda en Colombia, y ha dirigido los últimos tres años una empresa desarrollada para arroz gourmet, comenzando desde cero para obtener arroz final y funcional para los restaurantes y supermercados especializados en Colombia.
Campo Elias Manrique Ortiz