Me encontraba en el centro de Times Square con un ticket en la mano, mil emociones y un gran nudo en la garganta, pensando que complicado es esto, porque la vida no puede ser mas sencilla, todo era mágico, lo que siempre había soñado, el puente de Brooklyn en la noche, la majestuosa ciudad de mis sueños frente a mi, dándome razones para quedarme.

Sonó el teléfono, querían una respuesta. Por un momento me detuve y observe a mi alrededor, me dí cuenta que la lección que debía aprender en ese viaje la había aprendido desde el momento en el que subí al avión, siempre que tú haces algo, tienes que hacerlo con convicción y porque a ti te gusta, mi sueño no era trabajar en Nueva York, mi sueño era conocerlo, pisar todos aquellos lugares que había visto solo en películas, en mis series favoritas.

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No me dio miedo el estar en una ciudad lejana sola, ya que yo he podido estar así mucho tiempo, tampoco me daba preocupación mi familia, sabía que ellos estaban bien. Lo que más me preocupaba es que lo que había ido a hacer allá cobrará sentido en mi vida, y la realidad es que así fue. Conteste, y les dije que no quería quedarme, no era lo que yo había esperado; así que viendo esa majestuosa vista, decidí darle el lugar y el momento correspondiente.

Así es la vida, no es que sea complicada o difícil, lo que pasa es que muchos de nosotros le damos peso a cosas que no lo deben tener, y no le damos importancia a cosas y momentos imperativos, dejamos pasar personas, circunstancias que jamás debimos haber dejado pasar, las personas que han sido «alguien» en el mundo no viven de sueños, ellos sueñan y los ejecutan, pero no se quedan en sueños.

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Para que conviertas un sueño en una realidad tienen que pasar dos cosas muy importantes, la primera es tomar acción y la segunda es que sepas: ¿qué es realmente lo que quieres?, y ¿por qué es que crees en ese sueño?.

En ese proceso tendrás que dar tu mayor y mejor esfuerzo, podrás tener a todos en contra y a todo en contra, pero lo que jamás debes tener en contra es a ti mismo.

Vivir de realidades no es de gente amargada, es de gente que esta «enfocada» en qué es lo que quieren y hacia dónde quieren llegar, incluso aquellos que son determinados en sus metas te pueden decir que ponen hasta fecha límite.

El error más común que podemos tener en «chasing our dreams» es alimentarlos de idealizaciones, más que de realidades, claro que un sueño necesita de una idealización, pero jamás debes de darle mayor peso a la idealización que a la realidad, y no por eso es que no quieras «vivir» o «experimentar», hay cosas que no necesitas vivirlas o experimentarlas para ser la persona que eres hoy en día, de hecho hay cosas que es preferible que no hagas para que no te enganches o no te quedes en ese camino, tiene mucho que ver con tu personalidad, carácter y con los valores que cada uno tenemos como persona.

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Además de todo, perseguir un sueño es distinto a vivir un sueño, Malcom Gladwell dijo en su libro que las personas que han triunfado en la vida tuvieron que tener más porcentaje de fracasos que de éxitos, pero el vivir un sueño cuesta trabajo, esfuerzo, dedicación, pero sobre todo, la clave es que lo que vives hoy te lleve a dónde tú quieres y tienes planeado llegar mañana.

Si no te ayuda a llegar al mañana que quieres para ti, entonces has un alto total y regresa al lugar donde realmente te llevará a donde quieres estar mañana.

Cierro esta lectura con alguien que me inspiro a seguir persiguiendo ser mejor cada día de mi vida.

«Keep on chassing»

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