Pilotos

De acuerdo a un análisis publicado en la revista JAMA Dermatology, los pilotos están expuestos a niveles de radiación ultravioleta superiores a la media, el principal factor de riesgo de la mayoría de los cánceres de piel. Al sentarse durante más de una hora en la cabina de un avión pueden exponer su piel a la misma cantidad de rayos UVA que recibirían en una cabina de bronceado durante 20 minutos, según el estudio. Las investigaciones sobre el tema también han encontrado que los pilotos experimentados podrían estar en riesgo de daño del ADN por la exposición prolongada a la radiación. (Estudio publicado en la revista ‘Occupational and Environmental Medicine’)

 

Trabajos en oficinas

Este trabajo, aunque no lo crea, también le puede generar efectos adversos en su salud. Varios estudios han afirmado que las personas que pasan más tiempo sentadas tienen mayor probabilidad de sufrir esta enfermedad. La Sociedad Americana Contra el Cáncer, por ejemplo, ha mencionado en varios de sus estudios que hay un vínculo entre los largos periodos de inactividad y el cáncer: las personas que pasan mucho tiempo sentadas en el día (más de 6 horas) tienen una tasa de mortalidad 19% más alta en comparación con las que se sientan durante 3 horas al día.

 

Esteticistas

Estudios han demostrado que los salones de belleza pueden albergar químicos que causan cáncer, incluso más de los que se encuentran en talleres de vehículos. La revista Environmental Pollution publicó uno en el cual se afirma que el benceno, una sustancia química cancerígena, está presente en muchos de estos lugares. El manual de bioseguridad de Colombia, por su parte, recomienda que los salones estén bien ventilados y tengan suficiente flujo de aire. Además, sugiere que los trabajadores usen guantes, batas manga larga y tapabocas para protegerse de los olores y fluidos.

 

Bomberos

Los bomberos no solo trabajan en condiciones peligrosas, sino que también pueden experimentar efectos adversos en su salud después de quitarse las máscaras y los trajes. Su trabajo está relacionado con un mayor riesgo de cáncer porque el humo que alcanzan a inhalar tiene sustancias tóxicas y cancerígenas, como la acroleína, monóxido de carbono y formaldehído. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) de Estados Unidos, estas personas se enfrentan a un aumento del 9% en los diagnósticos de cáncer y otro del 14% en las muertes relacionadas con esta enfermedad, en comparación con el resto de la población.

 

 

 

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